Lo más fácil es escribirte una carta fosforescente
que le grite a tus ojos hasta dejarlos ciegos,
encandilarlos para que no vean ni cielo ni tierras,
para que no huelan ni piel ni lunares.
Para que se aquiete tu cuerpo dulce y
yo pueda dejarte atado a un árbol
para que te devoren las hormigas.
que le grite a tus ojos hasta dejarlos ciegos,
encandilarlos para que no vean ni cielo ni tierras,
para que no huelan ni piel ni lunares.
Para que se aquiete tu cuerpo dulce y
yo pueda dejarte atado a un árbol
para que te devoren las hormigas.




